DESGASTE DEL PERRO DE CAZA EN LA MEDIA VEDA

Dniel Aranaz

Parece que fue ayer cuando mi amigo Víctor me comentó la posibilidad de preparar un artículo sobre el desgaste del perro de caza en la media veda. Ya se nos han esfumado las escurridizas codornices y toca sentarse a cumplir mi palabra, por cierto como siempre a última hora.


En mi defensa, puedo alegar que la temporada de jabalí ha comenzado y con esta sequía los perros están flojos y desentrenados, además con el calor el jabalí en vez de huir se enfrenta a los perros ocasionando verdaderas carnicerías lo que supone que a un servidor le toca operar a horas intempestivas. Pero la conveniencia o no de cazar en septiembre daría para otro artículo aun más extenso y bastante tenemos con lo nuestro.
Debido a que la media veda nos brinda la posibilidad de realizar jornadas de caza consecutivas en situaciones similares, decidimos tomar muestras de sangre para ver cómo se comporta un perro medianamente entrenado en zonas de regadío. En un estudio realizado por nosotros los valores medios de glucosa obtenidos antes de cazar se sitúan en torno a 80 mg., estando estos valores dentro de la normalidad, pero cuando alimentamos a nuestro animal 2 horas antes del ejercicio éste valor asciende a 95. Para muchos cazadores alimentar al animal 2 horas antes es complicado pero supone que el perro va a salir al campo con el deposito de gasolina “más lleno” con lo cual el rendimiento va a ser mejor. Si pensamos con lógica nosotros también nos encontramos más activos con un desayuno moderado, el tiempo de vaciado gástrico es similar en un perro y en una persona, así que por favor, desterrar la leyenda urbana de dejar al perro sin comer el día de antes de cazar (este desayuno no debe ser demasiado copioso, ni se deben dar pastillas de glucosa, que producen picos y pueden llegar a ser perjudiciales). La mayor sorpresa nos la encontramos en las mediciones tomadas a las dos horas de iniciada la caza donde los niveles descienden a  37-40 mg/dl. Esto nos muestra la paliza que se dan nuestros perros y el desgaste al que se ven sometidos.  Unos niveles tan bajos en solo dos horas de caza nos indican el esfuerzo que debe hacer nuestro perro para recuperar niveles normales al terminar la jornada y si ésta recuperación no se hace de manera correcta aparecerá el temido acido láctico-agujetas, con sus efectos negativos de dolor, edema muscular…
Debemos de tener muy claro que el periodo de recuperación de un animal comienza en el momento en que el perro deja de hacer ejercicio hasta 30 minutos después, por lo que debemos de ponernos manos a la obra en cuanto podamos. Lo mejor es llegar al coche y poner agua a los perros con alguna solución electrolítica que aporte azúcares (a poder ser dextrosa) a mi personalmente me gusta el Rehidrapower .
También es conveniente adicionar algún complejo vitamínico. Hay varios productos en el mercado que funcionan bien, a mí en concreto me parece muy completo un producto llamado Canivita que es un complejo vitamínico con gran poder antioxidante.
Como hemos comentado, nuestras jornadas transcurrieron en regadío, con lo que nuestros perros casi no sufrieron deshidratación como lo confirmaron las analíticas de sodio, potasio y cloro que realizamos, pero es la deshidratación el peor enemigo del perro de caza en la media veda y es importante saber que para cuando aparece el fenómeno de la sed ya estamos en una situación patológica. Bien es cierto que la abundancia de agua hace que el perro no muestre especial interés por nuestro rehidratante, aunque podemos ayudarnos adicionando alguna bolita de pienso al bebedero (a nosotros nos funciona bien). Después de suministrar estos suplementos al perro es conveniente dejarlo suelto mientras recogemos todo nuestro equipo y nos tomamos un buen refrigerio. También es conveniente hacerle andar unos pocos metros pasados unos minutos  para evitar contracturas. Comprobaréis cómo el perro deja de jadear y va mucho mas tranquilo en el coche que si lo metemos al maletero o al carro según termina de cazar, jadeando como un loco.  Es de gran importancia que este proceso se realice a la mayor brevedad desde el momento que el perro termina el ejercicio. Damos por hecho que nuestro animal se debe entrenar antes de salir al campo y ser alimentado  correctamente, desparasitado, etc.
Lógicamente, si cazamos en secano deberemos cuidar la hidratación mucho más que en zonas de regadío, ya que periodos prolongados de falta de agua son fatales para el perro y otra cosa que nos debe preocupar sobremanera son los temibles golpes de calor que año tras año acaban con la vida de muchos perros. Después de cazar, la temperatura corporal se dispara lo que sumado al calor externo y en un sitio cerrado es fácil que ocurra.
Todos estos consejos harán que nuestro perro se recupere mejor, tenga un mayor rendimiento y sufra menos problemas (agujetas, contracturas, golpes de calor…). No podemos olvidar que siempre estarán limitados por su genética, constitución, entrenamiento…. Vamos que yo por mucho producto recuperador que tome no ganaré nunca el Tour de Francia.