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TIEMPO DE SAN HUBERTO
CARLOS CENOZ

En muchas ocasiones cuando me encuentro con amigos y hablamos de nuestra afición predilecta, caza, perros, etc. y la cosa deriva hacia los resultados obtenidos en las pruebas de San Huberto en las
que suelo participar, me doy cuenta que aunque los ¨San Hubertos¨ son conocidos por todos ellos, lo son solamente por el nombre y no por lo que significan o en qué consisten, así que aprovechando que
muy pronto se volverá a hablar del tema ya que en próximas fechas se va a realizar en Alfaro (La Rioja) el Campeonato de España de San Huberto, me he animado a escribir estas líneas.
Volviendo la cabeza atrás y después de haber leído cantidad de revistas de caza durante estos últimos años no recuerdo un solo artículo en el que se explicara esta modalidad de una forma que llegara
al cazador con la suficiente claridad y sencillez como para que pudiera despertar en él la curiosidad de poder practicarla.
Es por lo que siguiendo la dinámica de la revista en el sentido de innovadora en los enfoques de los temas, procurando llegar al lector de una forma más cercana y directa, me he decidido a afrontar
este nuevo reto con gran ilusión, reconociendo que me produce un cosquilleo en la barriga difícil de describir.
Antes que nada diré que estas líneas van dirigidas a los neófitos en el tema, a aquellos que como dije antes han oído hablar de ello pero no saben exactamente lo que es, por el contrario aquellos que
son conocedores verán en mi exposición cantidad de matices que quedarán sin explicar, pero espero me perdonen ya que como dije antes prefiero comenzar por lo básico ya que seguramente tendremos
tiempo más adelante de entrar en detalles.
Así pues comenzare diciendo que las pruebas de San Huberto son unas pruebas diseñadas o creadas para el disfrute de los cazadores amantes de la caza con perro y que permiten mantenernos en activo una
vez que se cierra la temporada de caza. Os puedo asegurar que desde que practico esta disciplina mis temporadas de caza duran los doce meses del año ya que una vez que acaba la temporada general allá
por enero o febrero es cuando comienza el “Tiempo de San Huberto”.
La competición de caza denominada San Huberto es una prueba de caza que se lleva a cabo por el cazador y su perro sobre un terreno delimitado donde hay sembradas tres piezas las cuales hay que
localizar en un tiempo determinado, normalmente veinte minutos.
El cazador podrá capturar dos de ellas dejando volar sin disparar si logra encontrar la tercera. Para su captura podrá utilizar como máximo cuatro cartuchos y los disparos a ellas se efectuarán
previa muestra del perro si se trata de pruebas con perros de muestra o sobre el desalojo de las mismas si se trata de pruebas con springels.
El turno que realiza el cazador y su perro es supervisado y juzgado por uno o dos jueces que en base a un reglamento será evaluado.
Es importante el concepto de que por encima de todo, debemos formar un buen equipo con nuestro perro. Hay que desterrar la idea de que hace falta un perro fuera de serie para poder afrontar con
garantías estas pruebas. Si bien es importante que éste sea un buen perro de caza, no lo es menos la figura del cazador. Un perro mediocre en manos de un buen cazador puede formar un gran equipo
mientras que un gran perro en manos de un patoso será siempre un conjunto nefasto.
Mencionaré de soslayo el baremo de puntuaciones que evaluarán la prueba y donde se pone de manifiesto la importancia del cazador sobre el perro, si bien hay que reconocer que será nuestro compañero
quien nos ponga en condiciones de conseguirlos. Así pues se concede a éste cincuenta de los cien puntos que se ponen en juego, treinta se conceden al perro y los veinte restantes al acierto en el
disparo del cazador en cada una de sus dos piezas a abatir.
Una vez dicho esto muchos pueden llegar a pensar que esto es fácil, ¿Cazar perdices de granja? ¿Cuatro cartuchos para abatir dos piezas a muestra del perro? ¿Preparar físicamente a un perro para
aguantar un turno de veinte minutos cuando mi perro aguanta durante cinco horas en una jornada normal de caza?…
No os equivoquéis, no caigáis en el error de pensarlo, si tenéis oportunidad de presenciar una prueba de estas veréis que no hay nada más lejos de esto. No es lo mismo disparar a una perdiz a muestra
en una jornada de caza solo con nuestro perro que hacerlo con público y sabiendo que te estás jugando en ese disparo una prueba, un título autonómico o un campeonato de España. Tampoco es lo mismo el
ritmo de búsqueda del perro en una jornada de caza que en el turno de una prueba.
Realmente se trata de una prueba técnica que trata de comprimir en veinte minutos todas las situaciones que se pueden dar en una jornada de caza para evaluar la forma en que cazador y perro hacen
frente a las mismas en relación a la propia acción de caza, a su propia compenetración, al respeto a la normativa y al medio donde se desarrolla.
Durante el desarrollo del turno deberemos buscar la perfección en todas las acciones que llevemos a cabo, empezando por buscar la ubicación más idónea para iniciar la acción de caza poniendo a
nuestro perro siempre en las condiciones más favorables para captar las emanaciones de las piezas, esto quiere decir que cazaremos con el viento de frente.
Procuraremos movernos por el terreno intentando conducir nuestro perro de forma ordenada por el mismo, procurando que sea un trabajo coordinado donde debe apreciarse el trabajo en equipo.
Una vez localizada la pieza el perro la mostrará y una vez vuele ésta, el cazador la abatirá para finalizar con su cobro a la mano del cazador. El perro durante el vuelo de la pieza y el pelotazo
tras el disparo debe mantenerse inmóvil hasta la orden de cobrarla haciendo gala de su autocontrol al cual se llega con un buen adiestramiento.
Este es uno de los momentos que más preocupa y yo creo que corta a muchos a la hora de iniciarse en esta disciplina. Pues bien sobre esto diré que en vuestros inicios no tiene por qué ser motivo de
preocupación, no pasa nada, únicamente se evaluará ese aspecto con una nota más baja pero en ningún caso supondrá descalificación alguna o motivo de vergüenza por no llevar el perro lo
suficientemente adiestrado, ya que en no pocas ocasiones perros con un alto nivel de adiestramiento cometen esos fallos.
Aparte de los respetos de nuestro perro al vuelo y tiro, ¿qué tiene de distinto esto con lo que hacemos o procuramos hacer en una jornada de caza? ¿Acaso no llevamos un perro de muestra para que nos
“ponga” la caza, o no intentamos colocar a nuestro perro siempre que podamos en las mejores condiciones para que tome bien las emanaciones, acaso no procuramos que nos porte la pieza hasta la mano
cuando abatimos una, no intentamos que el perro nos obedezca las indicaciones que le damos?
Tenemos casi todo para iniciarnos en esta modalidad solo que lo tenemos en bruto, falta darle forma y pulirlo, lo demás ya es cosa de tiempo porque como digo siempre, a competir se aprende
compitiendo.
Mentiría si digo que ganar es lo de menos, uno cuando compite lo hace para ganar pero también debo decir que en el deporte hay otros valores a tener en cuenta. Me acuerdo de un chiste en el que un
amigo le decía a otro:
–Yo jugando al mus me divierto muchísimo, juego con mis amigos todas las tardes mientras nos tomamos unas copas y la verdad es que me lo paso genial, ahora también te digo que ganar… esa sensación
debe de ser la leche.
Siempre digo que cuando se compite en esta disciplina se compite en primer lugar contra uno mismo, llegando a disfrutar tanto con ello que la simple satisfacción de superar con acierto las diversas
situaciones que se puedan llegar a dar al completar un turno hacen que enganche de una forma especial.
Ya para finalizar deciros nuevamente que no he querido profundizar más porque como dije al principio lo que pretendo es que tengáis una idea básica de en qué consisten los “San Hubertos”, pero si
esto hace que se os despierte la curiosidad, os animo a que veáis alguna prueba para que si realmente os atrae deis el paso de presentaros a alguna. Yo cuando lo hice por primera vez sabia menos de
lo que os he contado, pensad que participando es como mejor se aprende y que allá donde lo hagáis seréis bien recibidos.

